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Venta fraudulenta de plantas Micorrizadas de Trufa Negra

  • Fecha: 04-12-2017
  • Palomar Abogados

Venta fraudulenta de plantas Micorrizadas de Trufa Negra

¿Cabe demandar al vivero por los perjuicios económicos?
Por sorprendente que pueda resultar, el plantón micorrizado con trufa negra o Tuber Melanosporum no cuenta actualmente en España con una regulación en cuanto a procesos de producción y control de calidad.

Tal situación de laguna normativa ha dado lugar a multitud de fraudes por parte de determinados Viveristas al vender al truficultor plantones supuestamente micorrizados con Tuber Melanosporum, y que sin embargo fueron en origen afectados por la contaminación de la Tuber Brumale ocasionando cuantiosísimas pérdidas a los truficultores afectados.

Según viene constatando el despacho profesional PALOMAR abogados, la inexistencia de una normativa de calidad no sólo ha situado al sector viverista en una situación de desventaja competitiva frente a competidores foráneos a la hora de defender su producción en los mercados, sino que ha acarreado consecuencias más dañinas incluso. A tal punto ha resultado así, que esta laguna regulatoria ha permitido la irrupción de determinados viveristas incompetentes y desaprensivos que, por partida doble, han desprestigiado al producto nacional en lo que al sector viverista se refiere, y a su vez han ocasionado enormes perjuicios económicos a multitud de truficultores que, aun pese a contar con terrenos intrínsecamente aptos para al cultivo de la trufa negra y haber desarrollado prácticas culturales excelentes, tras varios años de prácticas de cultivo de sus plantones han constatado con sorpresa como sus terrenos quedaban totalmente contaminados por la variedad Tuber Brumale e inutilizados, y cómo por ende incurrían en cuantiosas e irreversibles pérdidas económicas.

Es preciso para PALOMAR abogados destacar aquí que la ausencia de una normativa que regule los procesos producción y control, y de un certificado de calidad que valide la planta frente al truficultor, no quita la efectiva existencia de óptimos procesos de control de general conocimiento y científicamente contrastados (aunque obviamente requieran un esfuerzo inversor); y por tanto no exime el viverista de su ineludible obligación de adoptar todas las medidas e inversiones necesarias en su viveros para que el producto que vende se ajuste de forma estricta a la oferta comercial realizada, so pena de incurrir en un grave incumplimiento contractual sujeto a la consiguiente reparación indemnizatoria.

El viverista tiene como deber primordial disponer de un control adecuado de calidad de la planta inoculada con Tuber Melanosporum. El despacho profesional PALOMAR abogados considera que carecer de dicho control de calidad supone que en la práctica el viverista se desentiende de multitud de alertas biológicas sobre las cuales únicamente puede reaccionarse con la retirada del respectivo material afectado. En definitiva, sólo bajo la llevanza de unos registros de control y trazabilidad apropiados puede el viverista garantizar que efectivamente vende un plantón micorrizado con Tuber Melanosporum en optimas condiciones. Un viverista negligente en este sentido esta expuesto a una innumerable casuística de incidencias, entre las cuales, que duda cabe, se encuentra una presencia generalizada del hongo T. brumale por todo el vivero.

El viverista debe pues implementar unos controles de calidad y llevar unos registros de control. Ello lo debe poner en práctica según PALOMAR abogados a través de un procedimiento de trabajo a realizar a lo largo de las diversas fases en que el vivero se involucra para obtener un planton micorrizado con Tuber Melanosporum, y que se aplica a cada uno de los lotes, entendiendo por tal lote el conjunto de plantas que tienen una misma procedencia de la semilla, se inoculan con el mismo material y reciben las mismas prácticas de cultivo.

Este control debe abarcar aspectos tales como:

Control de los métodos de cultivo en cuanto a desinfección y origen de las semillas, agua de riego, contenedores nuevos o desinfectados, cultivo en invernadero con suelo aislado, sistema de desinfección en la entrada y de las herramientas utilizadas.
Control del material inoculante, comprobación de que los carpófogos son de Tuber Melanosporum, sometimiento a proceso de lavado y desinfección.
Comprobación de la existencia de micorrizas, con el consiguiente reconocimiento al microscopio comprobando el manto y la ornamentación de espínulas.
Control del grado de micorrización y en su caso del grado de contaminación con otras micorrizas, en base a muestreos volumétricos o porcentuales y determinadas técnicas de verificación.

Como es de fácil constatación, tanto la actividad de control como de llevanza de registros de control interno requiere ineludiblemente de unos equipos técnicos y de laboratorio altamente tecnificados, así como de unos profesionales debidamente especializados, o en su defecto la subcontratación de los mismos.

En no pocas ocasiones, las necesidades de inversión y el esfuerzo económico que conllevan la puesta en práctica de estos procesos de control, ha hecho que determinados viveristas se inclinaran por prácticas negligentes dando lugar a la producción de cuantiosos daños a los truficultores afectados.

Y en ocasiones, han llegado a producirse extrañas circunstancias en virtud de las cuales, no existiendo normas de control y certificación del producto, determinados departamentos de Administraciones Públicas han emitido etiquetas sin referencia a lote alguno basadas en resultados de análisis sobre muestras eligidas por el propio viverista, etiquetas en las que no consta mención a lote y se limitan a documentar “micorrización controlada”, y que luego son utilizadas por el viverista con respecto a la totalidad de su partida comercial comunicando falsariamente al cliente que se trata de un producto certificado.

PALOMAR abogados, despacho especializado en derecho agroalimentario y en fraudes en la comercialización de plantones micorrizados con Tuber Melanosporum, viene atendiendo y asesorando regularmente a los truficultores afectados por la contaminación de sus cultivos con Tuber Brumale por actuaciones negligentes de proveedores viveristas, y lo hace a lo largo y ancho de diversas áreas de España en las que se cultiva la trufa negra o Tuber Melanosporum como El Toro, Sarrión, Navarra y Soria, y cuenta con la colaboración de los más prestigiosos peritos agrónomomos.

Los profesionales de PALOMAR abogados se prestan a asesorar convenientemente a todos aquellos truficultores que, aun habiendo llevado unas correctas prácticas culturales, se han visto perjudicados por la contaminación de sus cultivos con la variedad Tuber Brumale debido a una actuación negligente de su viverista proveedor.

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